Urbanismo

Una proximidad feliz para una ciudad viva

Referencia mundial a partir de su concepto de la cercanía, el científico Carlos Moreno ofrece en este artículo para Ñ las claves de su novedosa propuesta.

Por Carlos Moreno

Desde hace dos años, tras la aparición del coronavirus, estamos sumidos brutalmente en la mayor crisis sanitaria de la historia moderna. Es un gran reto para la humanidad que se ha sumado al otro que también azota nuestras vidas, el cambio climático. Son dos amenazas que están muy presentes, que se entrecruzan, y que sin duda también están ligadas, en este mundo del Antropoceno. En efecto, cuando la hiperactividad humana se produce a expensas de nuestros recursos, de la naturaleza, de la biodiversidad, del suelo que pisamos, del aire que respiramos, del agua que bebemos, de nuestra calidad de vida, lo que está en juego es nuestra propia vida e incluso, a largo plazo, nuestra supervivencia como civilización.

Paradójicamente, esta pandemia mundial también revela un hecho importante de este siglo, el papel de nuestras ciudades. Pequeñas, medianas, grandes, allí donde el mundo urbano está parcial o totalmente cerrado, la vida se vuelve frágil, la economía se hunde, las relaciones sociales se desvanecen. Esta agitación pone de manifiesto la fuerza de las ciudades, la expresión de su poder.

La premonitoria frase de Wellington Webb, ex alcalde de Denver y ex presidente de la Asociación de alcaldes de Estados Unidos, acuñada en 2007, se confirma día a día en estos tiempos de crisis: «El siglo XIX fue el siglo de los imperios, el siglo XX fue el siglo de los estados-nación, y el siglo XXI es el siglo de las ciudades«. Pero esta crisis también confirma la fragilidad de la que nos habla el centenario pensador universal Edgar Morin cuando analiza la complejidad de nuestras vidas: «La ciudad está en mí y yo estoy en la ciudad», porque las ciudades, en todas sus expresiones de la realidad urbana, son también portadoras de nuestras propias vulnerabilidades.

La complejidad y sus principios

En un mundo de interdependencias, asistimos a une demostración de los principios claves de la complejidad. Esta axiomática queda perfectamente ilustrada: vivimos en ciudades que son al mismo tiempo imperfectas, incompletas y frágiles. Estas están muy segmentadas, socialmente fracturadas y económicamente desiguales, replegadas espacialmente en estilos de vida obsoletos.

Con el covid, por primera vez, pensar y actuar sobre la salud de los ciudadanos requiere no solo pensar en la atención médica, sino sobre todo ofrecer un ritmo de vida diferente y un enfoque distinto de las interacciones sociales a lo largo del tiempo. Esta pandemia nos obliga a hacer lo que hemos aplazado durante tanto tiempo: vivir de otra manera, cambiar nuestro modo de vida para poner otras relaciones entre el espacio y el tiempo en el centro de nuestra vida cotidiana.

Por esto es tan popular nuestra propuesta de ciudad de proximidad, la ciudad de los 15 minutos. Ante la doble crisis actual, climática y sanitaria, debemos avanzar hacia un cambio radical de nuestros estilos de vida, aquí y ahora. Estamos cuestionando nuestra movilidad, la razón de ser de nuestros desplazamientos, cuyos tiempos de viaje ya han contribuido no solo a un grave deterioro de la calidad de vida, sino que se han convertido en una amenaza para nuestra salud.

Estamos ante la pregunta clave: ¿en qué tipo de ciudad queremos vivir?Cada vez más ciclistas usan las bicisendas de la ciudad. Av Córdoba y Callao. Bicicletas Bicis. Foto: Fernando de la Orden.

Cada vez más ciclistas usan las bicisendas de la ciudad. Av Córdoba y Callao. Bicicletas Bicis. Foto: Fernando de la Orden.

En todas partes, nuestras ciudades son las mayores concentraciones de actividad humana, pero siguen guiándose por el paradigma de la era del hormigón y del petróleo, y son insostenibles, no resistirán al calentamiento global.

Con la ciudad de proximidad, la ciudad de los 15 minutos queremos hacerla bajo carbón, policéntrica, multiservicial, convertirla en una vasta red de lugares para hacerla viva en todos los lugares y en todos los momentos para que el tiempo útil sea tiempo de vivir.

Es otra forma de vivir en la ciudad, en toda la ciudad: reapropiarse de ella, recuperar sus recursos, el espacio público, vivir, consumir, trabajar, estar en la ciudad. Significa repensar la forma en que caminamos, exploramos y descubrimos la ciudad.

La proximidad es la clave

Esto significa encontrar la proximidad, el propio barrio, pero también barrios vecinos y recursos que a menudo ignoramos. Queremos alejarnos de la movilidad impuesta e ir hacia la movilidad elegida. Las funciones, los usuarios de las instalaciones existentes cambiarán según el día y la hora. Es a través de esta vida de proximidad que podremos recuperar el tiempo para nosotros mismos, para nuestra familia, nuestros seres queridos, nuestros vecinos, y para cuidar los más frágiles.

Es una vida urbana donde puedes encontrar todo lo que necesitas a menos de 15 minutos de tu casa. Queremos que la vida esté presente en toda la ciudad y no solo en determinados momentos y lugares. Se trata de trabajar para facilitar el acceso local a seis funciones sociales esenciales que nos hacen felices de vivir en la ciudad: vivir con dignidad, trabajar en condiciones correctas, comprar en circuito corto, salud, educación y ocio con recursos y servicios más cerca de casa.

Los tiempos del covid nos han demostrado que también podemos trabajar a distancia, en casa, o mejor aún, cerca de casa, ir menos a la oficina y reducir el número de días u horas que pasamos allí. Nos dirigimos hacia una nueva revolución urbana, la del trabajo, y la ciudad de los 15 minutos será un acelerador.

Nuestra propuesta quiere facilitar y fomentar la instalación de comercios y servicios locales. Es mejor para la vida económica y social que comprar por Internet. Las calles son así más peatonales, animadas y tranquilas. Para acercarlo todo, convertimos los lugares existentes en zonas multiusos. Sí, cada metro cuadrado existente debe servir para hacer muchas cosas diferentes. Aprovechar más y mejor todo lo que ya está construido es una regla de oro.

La ciudad de proximidad es una forma concreta de hacer una ciudad humana y ecológica: menos desplazamientos, menos polución, más gente saludándose, más atención a la naturaleza. Desarrollamos el amor por los lugares para que cada uno de nosotros preste atención a los lugares que frecuenta. Valoramos los servicios locales, invitamos a la gente a frecuentar los espacios públicos compartidos donde hay una mezcla de gente diferente, una mezcla intergeneracional. También significa conocer a las personas que viven a tu alrededor.

Con esta ciudad de proximidad, la ciudad de los 15 minutos es también una oportunidad para demostrar que una ciudad no está animada por sus coches, sino por sus habitantes. Mientras nuestros coches están parados, es a pie o en bici donde los vecinos se encuentran y se descubren. ¿Te imaginas cuánto tiempo te ahorrarías en desplazamientos si tuvieras cerca de tu casa una zona verde, una guardería, un colegio y una peluquería? Un panadero, un verdulero, una tienda, un carnicero y un pescadero podrían evitar el hipermercado en coche y ofrecerte productos sanos en un circuito corto y con menos intermediarios…El Coronavirus evidenció la falta de espacios verdes en ciudad. Plaza Boedo. Foto Juano Tesone

El Coronavirus evidenció la falta de espacios verdes en ciudad. Plaza Boedo. Foto Juano Tesone

Sí, en la ciudad de los 15 minutos experimentamos más directamente la posibilidad de encontrarnos con el otro, de ir en la dirección del respeto mutuo, de hablarnos, de conocernos, de salir del anonimato. Saludarse es también el comienzo de un diálogo que permite a cada uno salir de su propio aislamiento. También se trata de ayudarse mutuamente, de redescubrir a personas de otro color, religión o cultura. Con esta otra forma de vivir en la ciudad, se trata de construir a diario una nueva cultura urbana, una nueva urbanidad de proximidad para recrear los vínculos sociales.

Esta es la ciudad de los 15 minutos, la ciudad a escala humana; ¡con la gente en el corazón de la vida de la ciudad!

BÁSICO

Carlos Moreno, arquitecto.

Carlos Moreno, arquitecto.

Carlos Moreno
Colombia, 1959. Científico.

​Director científico de la cátedra Emprendimiento, Territorio, Innovación, de la Universidad Panthéon Sorbonne – IAE Paris. Especializado en el control inteligente de sistemas complejos, su trabajo va acompañado de una actividad en el ecosistema de innovación en torno al fomento de la investigación y la transferencia de tecnología al sector industrial, pymes, start-ups y espacios de divulgación científica. Desde el año 2008, fue un precursor de las ciudades inteligentes con el concepto de “ciudad digital sostenible”. Es conocido a nivel mundial como un actor y experto del concepto de “ciudades vivas” que desarrolló. Desde enero de 2015, también ejerce como Enviado Especial Ciudad Inteligente de la alcaldía de París; y desde junio de 2021 es co-presidente de la red científica y técnica francesa sobre arquitecturas en entornos extremos, RST ARCHES.

La ciudad de los 15 minutos Conferencia: de Carlos Moreno.
Fecha: Jueves 27 de enero a las 21.
​Lugar: en Plaza Pueyrredón (Bv. Gálvez y Alberdi), Santa Fe.

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