Quedó probado que abusó sexualmente cuatro hijastras, pero un juez lo liberó

Jueves 6 de Mayo

Para la Justicia quedó probado que un hombre de 60 años abusó sexualmente de las cuatro hijas de su pareja a lo largo de más de una década, pero un juez lo dejó en libertad porque interpretó que la causa prescribió por el paso de los años en el caso de las tres mayores.

El hombre recuperó la libertad después de permanecer detenido casi un año y las víctimas buscan acelerar el proceso para que el expediente sea elevado a juicio y el violador vuelva a la cárcel.

La polémica decisión fue tomada por el juez de Instrucción de Puerto Rico, Leonardo Manuel Balanda Gómez. Si bien dio por probado los ataques sexuales que sufrieron las hermanas, sólo dejó en pie la imputación por los abusos que padeció la menor de ellas.

La resolución parece alejada del espíritu de la Ley 27.206, conocida como de “respeto a los tiempos de las víctimas”, y que extendió el plazo de la prescripción de los casos de abuso que ya había ampliado la Ley Piazza.

Fuentes judiciales dijeron que Balanda Gómez sostuvo en su resolución que en el expediente se probaron las violaciones que sufrieron las tres hermanas mayores desde que tenían siete u ocho años y se prolongaron hasta la adolescencia.

Sin embargo, consideró que por el paso del tiempo ya no se podía avanzar judicialmente sobre el responsable de los ataques sexuales porque habían pasado muchos años.

Por qué el fiscal no apeló
El fiscal del caso, Jorge Fernández, sostuvo que no apeló la polémica resolución por pedido de las víctimas.

“Ellas estuvieron acá y me pidieron que buscara acelerar el proceso para que esta persona llegue lo antes posible a juicio. Dijeron que al menos este hombre sea juzgado por los abusos que sufrió la menor de ellas. La esperanza que tienen es que, al momento de dictar la sentencia, el Tribunal tenga en cuenta los ataques que también padecieron ellas”.

No conforme con exculpar al imputado de tres de los cuatro abusos sexuales con acceso carnal, el juez Balanda Gómez decidió excarcelarlo. Una de las condiciones que le fijó es que no se aproximara a la menor de las víctimas, pero esa restricción no rige para las otras tres.

El hombre se radicó en la ciudad de Garupá y a fines del mes pasado se cruzó con una de las jóvenes en Posadas. En tono amenazante le dijo que después hablarían “de la macana que hicieron”, en clara alusión a la denuncia.

La investigación se disparó en 2019, cuando las cuatro víctimas ya eran mayores de edad. La menor de las hermanas había parido por cesárea a su segundo hijo hacía poco tiempo.

El abusador volvió a atacarla pese a su convalecencia y eso hizo que las hermanas se decidieran a realizar la denuncia penal.

Las jóvenes contaron que su madre inició la convivencia con Pedro (hoy de 60 años) en 1999 en la ciudad de Jardín América. De esa unión nació otra hija.

El hombre, que es alcohólico, comenzó con los abusos cuando sus hijastras tenían siete u ocho años y aprovechaba cuando su pareja salía de la casa para trabajar. A las víctimas les hacía creer que era un juego.

La mayor de las hermanas dijo que sufrió los ataques sexuales durante cinco años. Otra los padeció durante quince años porque seguía viviendo en la misma casa, ya que su padrastro les impedía tener novio o amistades.

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