La comunidad afro celebra que se haya cambiado el logo de una conocida harina

Jueves 27 de Mayo

Referentes de diversas organizaciones de afroargentinos y afrodescendientes calificaron como «buena noticia» el cambio de imagen de la marca de harina Blancaflor, que ya no incluye la tradicional representación estereotipada de una mujer negra, pero advirtieron que «hay que hacer una autocrítica sobre todo lo que sigue vigente», como el hecho de que en la televisión y en los actos escolares se sigue usando la técnica de maquillaje llamada «blackface».

María Maga, de la Asociación Misibamba de afroargentinos del tronco colonial, dijo a Télam que «sin duda es una buena noticia el cambio, que es una respuesta al trabajo de las organizaciones de la sociedad civil afroargentinas y afrodescendientes en pos de desarticular la naturalización de muchísimas prácticas discriminatorias».

Hasta hace unos días, el logo de esta harina leudante era una mujer afrodescendiente con sus rasgos fenotípicos exacerbados, gorro y delantal blanco de cocinera, pero además con guantes blancos.

Para Maga, se trata de una imagen «ampliamente estereotipada» por su asociación a «la esclavitud en el período colonial».

«Los guantes blancos indican el lugar de servidumbre porque a los esclavizados se les obligaba a usarlos para no tocar con sus manos los alimentos ni ningún objeto de los dueños de las casas donde trabajaban», contó.

Además, hay actualmente otras marcas que utilizan en sus embalajes estas alusiones discriminatorias a las mujeres afro, como el caso de una conocida golosina con forma y relleno de banana y cobertura de chocolate.

«Hay muchos productos que se unen al estigma del personaje Blancaflor con productos de chocolate, caramelos que llevan determinado colorante», agregó.

Por su parte, la abogada, docente y activista afrodescendiente Patricia Gomes aseguró que «la imagen típica de la negra esclavizada que cocinaba, cuidaba a los niños y hacía las tareas del hogar» sigue vigente también porque «muchas de nuestras tías y abuelas, continúan haciendo los mismos trabajos –que son los más precarizados e informales- como consecuencia de que la pobreza estructural es parte del mismo fenómeno del racismo».

«Hay dos cuestiones: por un lado, está buenísimo que después de muchos años años Blancaflor haya cambiado (su imagen corporativa) como parte de un movimiento internacional», agregó Gomes que integra la Sociedad de Socorros Mutuos «Unión Caboverdeana» de Dock Sud, de la Comisión 8 de Noviembre, así como de la Organización de Afrodescendientes para la Formación y el Asesoramiento Jurídico (Oafro).

A nivel local, lo vinculó con el cambio experimentado por Nina, la amiga de Zamba en Paka Paka, que ya no lleva delantal ni pañuelo en la cabeza.

«Pero más allá de esto, me preocupa que ya hayan pasado dos décadas del siglo XXI y todavía tengamos muy vigente este tipo de representaciones de las personas afrodescendientes en productos, en publicidades, en la tele», dijo.

En ese sentido, puntualizó que en la televisión y en las redes sociales «se sigue haciendo ‘blackface'», es decir, sigue habiendo personas blancas que se pintan el cuerpo a la manera en que se lo hacía el teatro ambulante de EEUU del siglo XIX para representar a personas esclavizadas, que además eran retratadas de manera caricaturizada y en clave humorística.

«El blackface no solo deshumaniza sino que muestra a las personas negras en una situación de pasividad total, hasta de felicidad como si estar en esa condición de esclavizado es lo mejor que le puede pasar», agregó.

Los actos escolares por el 25 de mayo es otro espacio de socialización donde reaparecen estas prácticas, con el uso de corcho quemado.

«Pero además se representa a las personas negras de la época colonial como vendedores de empanadas o velas como si fuera el único papel que desempeñaron en ese momento», dijo.

«Y eso lo que hace, además de reproducir, estereotipos, es esconder un montón de hazañas de personas afrodescendiente que fueron fundamente en las guerras independentistas, como María Remedios Valle o Josefa Tenorio», agregó.

Y si bien el antiguo logo de Blancaflor no puede considerarse blackface, tiene «la misma raíz racista» y «también el efecto es el mismo».

«Cuestiones que parecen solamente simbólicas, luego se traducen en prácticas concretas en las vidas de nuestras comunidades porque las personas crean que esa es la realidad, y cuando vamos a cualquier lado, te piden que bailes, hacen chistes sobre ser esclava o nos piden de tocarnos el pelo», contó.

Gomes explicó que, en general, quienes incurren en este tipo de comportamiento no tienen conciencia sobre su efecto «reforzador de esa imagen negativa que la sociedad tienen de las personas negras», siempre asociadas «a lo inferior y salvaje».

Prueba de ello mencionó la manera en que Marcelo Tinelli presentó al bailarín afro descendiente Juan Manuel Palao en su programa

«Cuando salió a la pista Tinelli desplegó todo su racismo diciéndole ‘este matambo’ y después le preguntó de dónde era, extranjerizándolo; en un minuto desplegó todo su racismo», dijo.

Para Gomes, este tipo de actitudes son producto del «racismo naturalizado» que no se decodifica como tal ni por quienes incurren en él ni por las audiencias blancas que lo contemplan y que, el caso de Blancaflor, permite que haya quienes reaccionan en contra del cambio, «con nostalgia porque ‘no va a estar más la negrita’ y excluyendo cualquier pensamiento crítico».

«Hace falta una política del Estado fuerte para empezar a desarmar estas cuestiones desde la educación, que es el primer lugar donde se instalan estas ideas con las que crecemos sin que a lo largo de nuestra vida haya alguna instancia donde cuestionarlo», dijo.

Que dijeron desde la empresa
Un rebrandig reciente puso a la tradicional marca entre los trending topics de las redes sociales. La ilustración, una mujer negra con camisa, sombrero de cocinero y aros blancos y delantal rojo, la misma que acompañaba a la marca desde su nacimiento, fue reemplazada por un nuevo diseño, en el que el logo quedó dentro de un palo de amasar, y por una foto de dos manos trabajando una masa dentro de un bowl. Con todo, varios usuarios aseguraron que nunca había identificado del todo al personaje –”tipo Sugus”, para algunos– e inclusos algunos afirmaron que creían que se trataba de una “hormiga”.

“Había casos afuera y tenía que llegar acá en algún momento. Blancaflor cambia el logo para no ser criticada por racismo. Lindo debate” (usuario de Twitter)
“Harina leudante. La original”, sigue diciendo la presentación del paquete original –al igual que décadas atrás–, la misma que se repite en los nueve tipos de harinas diferentes que tiene la marca (triple cero, cuádruple cero, pizza, pan casero, ñoquis y otras).

“Verán que los packs tendrán manos diferentes según cada producto; y vamos a intentar tener cada vez más manos que se animan a lo casero y ponen manos en la masa. La nueva imagen de Blancaflor viene llena de nuevos productos, ricos, fáciles de preparar, pero sobre todo con la invitación de toda la vida a poner las manos en la masa y animarse a lo casero”, destacaron desde la empresa ante la consulta de Infobae, sin hacer ninguna mención a los cambios en imagen que los representó por más de 60 años.

Molinos Río de la Plata, del Grupo Pérez Companc, es uno lo de los gigantes locales de la alimentación. Tiene casi 3.000 empleados y marcas como Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Gallo, Nieto Senetiner, Cocinero y Cruz de Malta, entre otras.

Repercusión en redes

La cuenta de Twitter @porquetendencia destacó en Blancaflor era TT en esa red social, “porque el cambio de su logo”. Menos lineales, cientos de usuarios tomaron postura a favor y contra del cambio; la mayoría, en contra.

“La nueva normalidad deconstruida de Blancaflor quitando a la africana esclava que amasaba”, escribió @amundsenroald11 ayer, quien posteó la foto original comparando los dos paquetes, el viejo y el nuevo. Fue el inicio de una catarata de mensajes sobre el tema: sólo el posteo original tuvo unos 20.000 likes y más de 1.100 retuits.

“Hasta la negrita de Blancaflor se quedó sin laburo con Alberto”, “Había casos afuera y tenía que llegar acá en algún momento. Blancaflor cambia el logo para no ser criticada por racismo. Lindo debate”, “Estamos discutiendo sobre la imagen de Blancaflor, el publicista logró su cometido”, y “Me acabo de enterar que la tipa que salía en el logo de Blancaflor era una esclava. Y yo viéndola todo este tiempo solo como una mujer con atuendo de cocinera”, son apenas algunos de los mensajes de la discusión online que generó el cambio de logo.

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