A dos años de la muerte de su hermano, Marixa Balli sigue reclamando justicia

Jueves 5 de Noviembre de 2020

A dos años de la muerte de su hermano Luis, Marixa Balli sigue reclamando justicia. El mismo cruzaba la calle por la senda peatonal y fue arrollado por una moto que pasó en rojo, a gran velocidad. Luego se supo que el conductor estaba alcoholizado. Los hechos sucedieron el 13 de octubre de 2018, cuando Luis salía de desayunar de un bar y cruzó la avenida Ángel Gallardo, en la intersección con Corrientes. Aunque fue trasladado inmediatamente al Hospital Durand con politraumatismos, murió horas después.

Conmovida, Marixa Balli habló en el programa «Hay que ver»: «Hubo un juicio abreviado que aceptó el fiscal, Eduardo Medina, y luego el juez Marina, que arregló con la otra parte. Y teniendo todo a favor, le dieron tres años de cárcel en suspendo. Pero había muchas pruebas. Es un asesino, está suelto y se llama Juan Manuel Castán. Y cada 13 te voy a nombrar. Es muy duro para mi madre y para mí. Siempre me quejé que las leyes son blandas en nuestro país, porque están a favor del delincuente. Esta vez ni fue culpa de las leyes sino del fiscal y el juez. Estamos a la deriva. Tenemos todo a favor, todo: el alcohol en sangre, la gran velocidad, pasar en rojo. Y lo destrozó. Estaba segura de que iba a tener una condena este Juan Manuel Castán. ¿Podés creer que pidió una probation? No se la aceptaron, fuimos a juicio oral y le dieron tres años de prisión en suspenso. Este tipo ya tenía antecedentes porque en el 2015 lastimó aunque no mató, también con su moto. No le sacaron ni el registro de conducir. Para colmo me quiso dar en compensación la moto con la que asesinó a mi hermano».

Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, Marixa dio detalles de lo sucedido en el hospital: «Esto es muy duro. Cuando nos dijeron que mi hermano había tenido un accidente, fui corriendo, dejé el auto casi tirado en el medio de la calle, bajé corriendo, me desvanecí, me corté la pierna, me internaron sin saber para qué iba. Los mismos médicos que operaron a mi hermano me dieron puntos a mí, después. Y al lado mío, en la guardia, estaba el asesino de mi hermano. Y escuché que le decía a los policías: ‘No lo esquivé porque si no me mataba yo’. Ni me miró, ni nunca se comunicó tampoco. Todo tan patético que esperaba que se hiciera justicia. La gran pena que le dieron es ocho años de inhabilitación para manejar. ¿Eso es una pena por matar a una persona? Si tenemos todas las pruebas a nuestro favor».

Finalmente, Balli contó que todavía no le dieron el cuerpo de su hermano: «Está apilado en un lugar de archivo de la Chacarita. Pasaron dos años, este tipo ya está libre y yo no pude darle todavía cristiana sepultura a mi hermano. Hace unos meses, cuando volví a pedir el cuerpo, el juez me dijo: ‘¿no se lo dieron?’ Y él tenía que firmar. Esa es la justicia pedorra que tenemos».

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